Zapatos de Mujer: ¿Por qué nos Fascinan tanto?

Descubre el origen y toda la magia que encierra este objeto de deseo que cautiva a la mayoría de las mujeres.

 

“Llevar sueños en los pies es empezar a hacer los sueños realidad”

Roger Vivier

 

zapatos de mujer

En los tiempos actuales la expresión “estoy corriendo” aparece en múltiples ocasiones.

El movimiento constante, ese ir y venir de un lado a otro es parte de la vida cotidiana de la mayoría de las personas.

La intensa actividad, la acción, el avanzar, constituye un aspecto clave de las sociedades modernas.

El zapato de mujer acompaña toda esta movilización en la carrera que emprendemos hacia nuestras metas y objetivos.

Inicialmente, la función principal del calzado fue la de protección.

De nuestros antepasados primitivos nos diferenció la postura erguida, el andar sobre nuestros propios pies. Ante la sensibilidad de la desnudez fue muy necesaria esta función protectora.

Más tarde surgirá el deseo de diferenciación; y con el correr de los tiempos los zapatos irán adquiriendo una mayor importancia como objetos decorativos fusionándose con las tendencias de moda.

Se considera que el zapato de mujer es un objeto de deseo, de diseño, de arte y se le atribuyen significados como estatus, protesta, autoridad, entre otros.

Los zapatos ayudan a contar relatos sobre las personas expresando de manera no verbal la situación económica, social, los valores y el estilo de vida de su propietaria.

Este objeto de deseo que produce fascinación tiene un largo camino recorrido.

Desde la simple sandalia egipcia tejida en hojas de palma hasta los sensuales stilettos, pasando por las cómodas zapatillas y las plataformas altísimas, cada mujer elige cómo quiere cubrir o desnudar sus pies.

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CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DEL CALZADO

La invención del zapato se debe a la necesidad de proteger el frágil pie de los territorios fríos, las cálidas arenas, las regiones húmedas, los suelos irregulares y peligrosos.

Los antiguos cubrían sus pies con cortezas, hojas y pieles de animales.

Los primeros modelos eran una especie de sandalia confeccionada con hojas de palma y, posteriormente, de madera.

Egipto se considera la cuna de la sandalia. Surge como respuesta a las particularidades del clima y a la geografía del lugar.

En el antiguo Egipto, llevar sandalias de plata o adornadas con piedras preciosas era un lujo reservado a los sumos sacerdotes y a los gobernantes.

En las ceremonias oficiales, Julio César llevaba botas de oro, mientras que Nerón prefería las sandalias de plata.

Esta clase de calzado era un símbolo del rango de una persona en la sociedad.

Las sandalias con los pies en punta la llevaban sólo las clases superiores, y en cuanto a tonalidades, los colores rojo y amarillo estaban prohibidos para cualquier persona de rango inferior.

Los esclavos iban descalzos mientras que el resto de los ciudadanos utilizaban sandalias de papiro trenzadas que consistían en una suela atada al pie por una correa entre los dedos.

 

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Mucho tiempo antes de que los zapatos fueran hechos de dos piezas: suela y capellada, se producían de una sola pieza en materiales como cuero o piel.

Las sandalias se consideran el primer calzado confeccionado que sustituyó a estas envolturas del pie primitivas.

Fueron un accesorio fundamental en Egipto, Grecia, Roma y también en Asia, África y América.

Los testimonios que dejaron los egipcios, los chinos y otras civilizaciones hacen referencia a los zapatos, como así también son mencionados en la Biblia.

En la región de  Mesopotamia y Egipto aparecieron tres estilos básicos de calzado: el zapato, la bota y la sandalia.

Las botas al igual que los mocasines fueron habituales en las zonas frías de Europa, Asia y América.

En todas las civilizaciones se puede observar que los zapatos fueron un objeto privilegiado que llevaron inicialmente los ricos y poderosos.

Las damas de la aristocracia veneciana durante el siglo XVI exhibieron modelos de zapatos muy altos con el objetivo de destacar su condición social.

En Venecia nacen los stiltlike ( como zancos). Eran zapatos de mujer de plataforma de madera tan empinados que a las damas de la época se les dificultaba el desplazamiento con ellos.

Por tal motivo se contrataban funcionarios con el fin de ayudarlas en su andar, hasta que su uso excesivo por parte de las prostitutas terminó con su utilización de manera repentina.

Finalmente estos grandes tacones fueron prohibidos por la ley. Su altura era tan prominente que dificultaba la seguridad y estabilidad de las mujeres.

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Durante el siglo XVII en Francia, los nobles usaban para sus viajes en carruaje, zapatos con tacos huecos donde guardaban sus joyas con el fin de protegerlas de los asaltantes.

La punta de aquellos zapatos que al principio de siglo era redonda, se transformó años más tarde en punta  cuadrada.

Todos los zapatos de aquella época tenían aberturas laterales, por lo cual la técnica para atarlos era por arriba mediante una hebilla o un gran moño.

En el siglo XVIII, la época de los Luises, momento en que la aristocracia europea abusó del lujo, los diamantes, las piedras preciosas, los hilos de oro, se adornaron tanto los zapatos hasta convertirlos en joyas.

Durante el reinado del Luis XIV los zapatos con tacos rojos eran de uso exclusivo de la nobleza francesa. El rococó  reveló el pomposo momento barroco que se vivía a través de zapatos muy elegantes y ricamente decorados demostrando que los aristócratas no necesitaban andar por las calles polvorientas  ya que se trasladaban en carruaje.

Los escarpines originariamente lo llevaban los hombres, formaban parte del uniforme de los lacayos y su nombre en inglés ” pump” proviene del sonido que emitían cuando se andaba con ellos por el suelo de la corte.

La obsesión de la nobleza europea por adornar el calzado fue tan enorme que su valor llegó a equiparase con el de una joya exclusiva.

Los aristócratas se cambiaban varias veces al día y las damas guardaban un gran surtido de hebillas para lucirlas de acuerdo a la importancia de la reunión social a la que asistieran.

En aquella época se podía elegir entre dos estilos de zapato de mujer:

Chinelas y calzado de talón al descubierto para llevar en ambientes interiores o modelos de tacón alto para lucir en eventos más formales.

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Las francesas lucían tacones con diamantes incrustados, aunque su excentricidad no podía ser exhibida en su totalidad, ya que los vestidos de aquel entonces llegaban hasta el suelo.

Las botas también tuvieron  en la historia su momento de despliegue de lujo.

Dejaron de ser el calzado exclusivo de los militares para ser llevadas por las mujeres, en materiales como brocato y abrochadas por hilos de oro.

La reina Victoria de Inglaterra se sumó a esta moda popularizando unas botas llamadas “balmorales”

Las botas de caña alta con tacos tienen una larga historia como objetos eróticos. Las primeras fotos del siglo XIX mostraban señoras con apretados corsés y botas hasta las rodillas.

Los dandies ingleses lucían sus botas altas con un brillo deslumbrante.

El creador de moda británico George Bryan Brummell, más conocido como el “Divino Brummell” lustraba sus botas con una mezcla de champagne y huevo.

Llevaba botines con cordones, bajo unos pantalones estrechos.

Los británicos siguieron su ejemplo, entre ellos su amigo y admirador, el príncipe de Gales y el Rey Jorge IV de Inglaterra.

Además de los modelos ajustados y elegantes de piel que lucía la corte (era necesario sumergir el pie en agua y contar con la ayuda de un auxiliar para poder calzarse las botas),  aparecieron los modelos de bota de caña alta que se llevaban en el ámbito militar.

Las confrontaciones bélicas que marcaron el siglo XVIII como la Revolución Francesa, entre otras, devolvieron la importancia a la bota.

El espíritu que se respira en la moda actual se desarrolló durante la Revolución Francesa (1789) con la emancipación de la burguesía.

La moda burguesa reflejaba los principios de la revolución: Igualdad y Fraternidad.

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A partir de entonces, los nobles prescindieron de los adornos tan lujosos y llamativos. Se adoptaron colores y formas más discretos y el tacón desaparece de los zapatos.

En los primeros años del siglo XIX, el zapato de mujer adornado con lazos y otros complementos regresa durante un breve período.

Durante el siglo XIX, las damas utilizaban botas de lana hasta el tobillo.

Imperaba en aquella época la moral victoriana. Los tobillos femeninos debían ser cubiertos en su totalidad con el fin de ser resguardados de las miradas masculinas indiscretas.

Los zapatos ricamente adornados estaban reservados a los sectores más acomodados de la sociedad (con estrictas prescripciones de acuerdo con la posición social de la persona).

La clase media (la baja nobleza y los prósperos comerciantes) llevaban modelos más sencillos. Los pobres calzaban zapatos de madera, atados e incluso iban descalzos.

La zapatería tradicional comenzó a cambiar a partir de la Revolución Industrial.

Hasta ese momento en que los zapatos se confeccionaron en masa, estos accesorios fueron hechos enteramente a mano.

Las fábricas y la mecanización llegaron también a la industria del calzado con el objetivo de imitar y perfeccionar todos los procesos que se hacían de manera artesanal.

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La extravagancia y la opulencia también dieron forma al zapato del siglo XX.

Durante este siglo aparecen los desfiles de moda focalizados en el calzado como el que realizó el diseñador André Perugia, y su uso se democratizó.

Ha sido uno de los diseñadores de zapatos más importantes. Creaba piezas exclusivas, verdaderas obras de arte para clientes selectos entre las que se encontraban numerosas estrellas cinematográficas.

Demostró sus dotes de originalidad desde sus primeras creaciones. Cada uno de sus zapatos rendía homenaje a un pintor como Picasso, Braque o Matisse.

Perugia valorizo el zapato como obra de arte sin dejar de lado la función utilitaria que este objeto tiene, dándole además un lugar privilegiado en el mundo de la moda.

Cabe mencionar que algunos modelos de zapatos de mujer que se usan en la moda actual nos remontan a otras épocas.

Las plataformas que en los años 40 y durante la década del 60 obligaron a las damas a caminar cuidadosamente, son similares a los que utilizaron los actores del teatro griego para destacar su personaje en escena.

Los zapatos de tacón alto permanecieron imbatibles durante mucho tiempo. Se decía que una mujer con tacones se veía sensual y a la moda.

Cierta vez el dramaturgo George Bernard Shaw dijo: ” Cuando os rebeléis contra los zapatos de tacón alto, hacedlo sólo llevando un sombrero muy elegante en la cabeza”.

Vemos que desde el principio de los tiempos, el zapato constituyó todo un símbolo de la condición social de su propietario .

Esta necesidad inicial de protección que tenía el calzado derivó en un deseo por mostrar la propia individualidad y el estatus social a través de los zapatos.

Cuanto más importante era la posición de la persona en la sociedad, más ostentoso era su calzado.

Durante el siglo XX sólo el zapato de mujer poseía tacos altos.

Con el correr de los años los zapatos de mujer trascendieron su función meramente práctica y se convirtieron en bellos objetos de deseo y en accesorios fundamentales que complementan el arte de vestir femenino.

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ZAPATITOS MAGICOS

El zapato de Mujer como fuente de Inspiración, Fantasía y Romanticismo.

Los zapatos  también tuvieron un aspecto mágico que fue más allá de su función utilitaria.

Fueron símbolos de poder y también enviaron mensajes de amor.

Los caballeros enamorados veneraron el calzado de sus amadas, así como lo hicieron con sus cabellos.

Las botas fueron símbolo de fuerza y astucia. Formaron parte de las prendas de los piratas. “Botín” deriva de bota (contenedor de objetos robados)

Muchos cuentos de Hadas han plasmado este atributo mágico que encierran los zapatos de mujer como es el caso de Cenicienta, la esclava que se casa con el príncipe, gracias a que su pie encaja en el zapato.

El calzado también tuvo su atributo mágico relacionado con el más allá.

Los egipcios los incorporaban en las tumbas con el objetivo de ayudar al difunto a caminar hacia la otra vida.

En China se tenía la costumbre de bordar un tigre en las pantuflas de los niños para protegerlos de los malos espíritus.

Muchas civilizaciones integraron el calzado a sus ceremonias tradicionales.

Los chinos, por ejemplo, para atraer armonía a la vida conyugal, durante la noche de bodas arrojaban un zapato rojo de la novia (color del matrimonio) sobre el techo de la casa.

Durante más de mil años en China se practicó la costumbre más dolorosa de la historia del calzado que consistía en deformar los pies de las mujeres.

En esa época los pies eran fuente principal de erotismo.

Para impedir el crecimiento de los pies, las niñas eran sometidas a un doloroso método de vendajes con cintas.

Esta práctica que fue prohibida a comienzos del siglo XX, daba como resultado el llamado “Pie de loto” considerado como símbolo de refinamiento de las clases privilegiadas.

Eran un claro indicador de que las mujeres no trabajaban dotándolas además de un gran atractivo sexual.

La obsesión por los pies pequeños como símbolo de belleza y elegancia también se extendió por Europa durante el siglo XIX.

Los zapatos de mujer tienen un componente mágico y simbólico. Enlazan atributos tales como funcionalidad, creatividad y diseño.

Son símbolo de estatus, seducción, elegancia, estilo de vida. Constituyen un poderoso estímulo visual.

Representan el punto central del vestuario donde tarde o temprano se posarán todas las miradas.

Constituyen el broche de oro que distingue la vestimenta.

Tienen el poder de ser grandes delatores. Reflejan la edad, las intenciones y hasta profesión de su dueña.

Hablan de quien los lleva. Son un diario personal de nuestra vida cotidiana. Evocan épocas, lugares, despiertan emociones intensas.

Este aspecto mágico que tiene el zapato de mujer reside tal vez en que se trata de un objeto que representa la base o pedestal sobre la que se construye la Imagen Personal.

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MAESTROS QUE ADORNARON LOS ZAPATOS DE MUJER

En cuanto a los colores, pareciera ser que los zapatos rojos, altos, de punta fina, brillantes, son el modelo emblema, tal como los que creó Ferragamo y que fueron calzados por la actriz Judy Garland en la película “El Mago de Oz”

Allí, el personaje llamado Dorothy descubre el camino de regreso a casa usando unos zapatos de color rubí.

También fue Salvatore Ferragamo quien diseño las sandalias blancas sobre las que Marilyn Monroe buscaba equilibrio sobre las rejas del subterráneo neoyorkino en la película “La comezón del séptimo año”

Este genial zapatero fue un gran precursor en el mundo del calzado.

Nació en Italia a fines del siglo XIX. Diseñó y creó su primer zapato de mujer cuando tenía 9 años para la comunión de su hermana.

Durante la Primera Guerra mundial emigró a Boston donde trabajó en una fábrica de botas y años más tarde se trasladó a Hollywood donde el brillo del éxito lo aguardaba.

Estudio anatomía en la Universidad de California, con el fin de conocer acerca de la constitución del pie y propiciar la comodidad de cada modelo que creaba.

Analizaba como el peso del cuerpo recaía directamente sobre los pies y a partir de allí diseñó zapatos de gran belleza y confort.

Cualquier material era propicio para utilizar a la hora de diseñar, recurría tanto a plumas como a cortezas de árboles. Cualquier forma podía transformarse en taco, como es el caso de la pirámide invertida o la jaula.

No había imposibles para la inmensa creatividad de este artesano. Fue uno de los diseñadores de zapatos más activos e innovadores del período que va desde los años veinte hasta los cincuenta.

En épocas de guerra se vio obligado a utilizar materiales más económicos, como papel trenzado, paja y cáñamo. La prohibición de utilizar piel para la fabricación de zapatos para la población civil no representaron un obstáculo sino que avivaron su fantasía y su creatividad.

Fue entonces cuando llevó a cabo su más famosa obra: la suela de cuña, que tuvo un éxito rotundo convirtiéndose en el elemento típico de los zapatos de los años cuarenta.

Aprovechó los nuevos materiales en la industria del calzado con lo que mostró su visión de futuro. En 1938 diseñó la sandalia arcoiris,  muy llamativa que se caracterizaba por una suela de plataforma y un tacón con distintas capas de corcho de colores diferentes.

En los años sesenta las mujeres llevaban zapatos de plataforma con pantalones anchos y con faldas vaporosas.

Los zapatos de mujer eran hechos enteramente a mano y su fábrica llegó a producir 350 pares por día.

Las grandes divas del cine como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Audrey Hepburn, entre otras, llevaban estas obras de arte a sus pies.

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Mientras Ferragamo creaba sus primeros zapatos, nacía en Francia Roger Vivier.

Estudio escultura en la Escuela de Bellas Artes en París y durante una década trabajó para Christian Dior aportando el complemento perfecto para los vestidos del New Look: los zapatos de tacón alto.

Diseñaba formas sobre una base sólida y equilibrada.

Decoraba sus diseños con piedras preciosas y perlas. Se inspiró en las tendencias vanguardistas surgidas de movimientos como la Bauhaus, en Alemania.

Su toque de distinción lo daban los tacones que eran su sello personal. Los tacones innovadores caracterizaron el estilo de Roger Vivier.

Cada tipo de taco llevaba un nombre según la forma que adquiría, por ejemplo: caracol, prisma, carretel y el famoso taco aguja que fue una creación suya.

El tacón ” coma” muy arqueado, así como la angulosidad del tacón ” prisma” se copiaron en el mundo entero.

En 1937, inaugura su primera tienda, donde sus modelos eran comercializados a clientes franceses y estadounidenses, conquistando la atención de la diseñadora surrealista Elsa Schiaparelli.

Luego de insertarse en el mundo de la moda y relacionarse con grandes diseñadores, comienza a realizar  colecciones de zapatos de mujer para la firma Christian Dior, estableciendo un departamento de calzado “pret a porter”.

En 1967, el estilo hippie inspiro a Vivier a hacer botas a la altura del muslo que fueron muy apreciadas por la actriz francesa Brigitte Bardot y por las seguidoras de la minifalda.

Roger Vivier vistió los pies de grandes personalidades del cine y la música y también diseño los zapatos que la Reina Isabel II luciría durante su coronación en 1953 cuyos tacones estaban adornados con granates almandinos.

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Un gran nombre en el mundo de la alta zapatería es el español Manolo Blahnik.

Su nombre se popularizó gracias a la serie “Sex And The City” y al personaje de Carrie Bradshaw, donde la protagonista aparece luciendo zapatos exclusivos para cada ocasión.

Los zapatos de mujer de Blahnik se caracterizan por ser delicados, exquisitos, altísimos. Así son los “Manolos”.

Celebridades como Madonna y Paloma Picasso se desviven en halagos hacia este gran artista.

El valor agregado lo constituye el trabajo artesanal que cada pieza encierra. Desde el diseño hasta la fabricación, un modelo puede pasar por 50 procesos durante su producción.

La legendaria editora de la revista Vogue, Diana Vreeland fue quien impulso a Manolo Blahnik que se dedicara al diseño de calzado.

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Otro maestro que adornó los zapatos de mujer fue Christian Louboutin.

Nació en Francia en 1964 y desde su adolescencia mostró interés por el diseño de calzado cuando tomó contacto con las actrices de los Music- Hall de Paris.

Trabajó con Cocó Chanel, con Yves Saint Laurent y con Roger Vivier.

Su sello personal lo constituyen las suelas rojas de sus altísimos zapatos de mujer que se aprecian en cada una de sus creaciones.

Algunos de sus tacones invitan al vértigo, ya que miden alrededor de 20 cm.

La famosa muñeca Barbie también se dio el gusto de calzar unos tacones Louboutin.

Para conmemorar los 50 años de la muñeca, se lanzó una edición limitada con cuatro pares diseñados por el artista entre los que se encuentran unas sandalias doradas y unas botas de leopardo.

 

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Otro nombre destacado entre los genios del diseño es el malayo Jimmy Choo.

Creó su primer zapato a los 11 años.

La princesa Diana de Gales lo lanzó a la fama cuando le pidió que diseñara varios pares de zapatos a medida.

Ya sean plataformas o stilettos, botas, chatitas o zapatillas, cueros, gamuzas, piedras preciosas o tachas, no existen límites para la creatividad de Jimmy Choo a la hora de diseñar un zapato de mujer.

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Ferragamo y Vivier iniciaron un camino que luego siguieron Blahnik, Louboutin y Jimmy Choo, el trío más poderoso en el mundo de la alta zapatería.

En cualquier caso, el zapato de mujer es algo más que un objeto funcional. La moda y las fantasías de cada período histórico se pasman en el modelo de la época.

 

ZAPATOS DE MUJER ¿Y LA ESTÉTICA?

Unos pies bien calzados son garantía de elegancia y bienestar.

Los zapatos sellan la vestimenta, por eso su adquisición no puede tomarse como un gasto sino como una inversión.

Poseen la virtud de hacernos sentir sensuales, refinadas o deportistas.

Los modelos de taco son un aliado de la mujer que quiere verse femenina, elegante, esbelta, ya que al llevarlos su actitud al caminar y al sentarse, cambia.

Dentro de las ventajas principalmente estéticas que proyectan los tacos son:

  • Alargan y afinan las piernas, estilizan la figura, nivelan la proporción corporal.
  • El taco aguja revela deseo de conquista y seducción.
  • Se incrementa la altura de una mujer y con ello aumenta el efecto de seguridad en la propia persona.
  • En un evento formal, los tacos altos proyectan más elegancia y distinción  comparados con el calzado plano.
  • Cambia la apariencia de las piernas cuando se utilizan tacos. Al destacar los músculos, las piernas lucen más torneadas y firmes.
  • Los zapatos de mujer escotados alargan las piernas y afinan los tobillos, mientras que los diseños cerrados o aquellos que llevan pulsera las acortan visualmente.
  • Los tacones proyectan una mayor la sensualidad y elegancia al momento de caminar. Potencian las curvas femeninas, reafirman las pantorrillas y dan protagonismo a los tobillos.
  • La figura se afina, los glúteos resaltan, lo que produce como efecto sensual una mayor curvatura en la zona de la espalda.
  • En momentos de conquista, el zapato de mujer cumple un papel muy seductor.
  • La mirada masculina será atraída hacia unas largas piernas, con tobillos curvilíneos colocados en lo alto de unos tacones.

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Los atributos positivos que se obtienen al llevar zapatos de mujer con tacos son fundamentalmente de orden estético, no prestando atención a cuestiones relacionadas con la salud.

Se trata de una moda que ha estado vigente durante décadas, en la que atributos como el confort, la practicidad o la adaptabilidad del calzado a diferentes terrenos son desestimados frente al efecto visual de estilización.

 

CONCLUSIÓN

No sólo el hábito, sino también el calzado hace al monje.

Al principio de los tiempos, la función del calzado fue principalmente la protección, pero a través de la historia fueron adquiriendo una mayor importancia como objeto estético ingresando en la dinámica que tienen los ciclos de la moda.

Para cada estado de ánimo existe un zapato de mujer. Existen muchos modelos que se han despojado del estatus de accesorio siendo verdaderas obras de arte.

El zapato de mujer cumple un rol estético y psicológico. El pie puede estar muy bien formado, pero la elegancia femenina no se muestra hasta que se calza el zapato.

Un par de tacones permiten que la silueta femenina se estilice. La postura erguida fomenta otra actitud ante la vida.

Los tacones proyectan una Imagen etérea, pareciera que cuerpo se eleva.

Desde siempre, el efecto que causa el zapato ha venido determinado sobre todo, por la forma de la suela y del taco. Además de dotar de algunos centímetros de altura a una mujer, los tacones se han utilizado para aumentar el atractivo erótico.

Los diseños de punta pronunciada estilizan el pie, proyectando la ilusión de quien los lleva ocupa un territorio más amplio, por lo tanto, ostenta un mayor poder.

Las botas simbolizan Poder que es altamente afrodisíaco. Sugieren además fuerza, al aumentar la altura vertical y la estatura.

Sin embargo, el exceso de taco si no se tiene habilidad a la hora de caminar con ellos, puede desdibujar la Imagen Personal y volver muy poco elegante el andar de una dama.

Las botas adecuadas para conservar los pies sanos deben poseer la punta redondeada y un talón ancho y con forma cuadrangular.

Esta es la morfología más adecuada porque es la que más armoniza con la forma natural que tiene el pie.

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Los zapatos de última moda no suelen caracterizarse por tener un diseño acorde a los requerimientos fisiológicos del pie, por lo que se vuelven auténticos obstáculos para el bienestar.

El calzado apropiado será aquel que tenga flexibilidad para adaptarse a los pies sin resultar demasiado ajustado ni tampoco holgado. Se sentirá como si nos movilizásemos descalzos.

Además, debe poseer atributos tales como flexibilidad y liviandad que permiten la relajación de los músculos del tobillo.

En la actualidad las tendencias en cuanto a zapatos de mujer vienen pisando fuerte.

Son  codiciados objetos de deseo que reclutan cada vez más admiradoras, fascinadas por este accesorio indispensable, funcional y a la vez altamente estético.

La inclinación hacia la elegancia o practicidad a la hora de seleccionarlos dependerá de la elección que haga cada mujer, de cómo se planta en la vida y recorre su propio camino.

Resulta muy saludable para nuestra energía vital producir movimiento, ponerse en marcha, avanzar hacia nuestras metas.

Ya que cuando uno camina, camina la vida.

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El calzado cumple un rol fundamental en el arte del vestir y en la imagen que se quiere proyectar. Es un objeto fetiche y también símbolo de glamour.

Puede incluso cambiar el estado de ánimo de su portadora cumpliendo el rol en algunas ocasiones, de termómetro de la autoestima femenina,

porque al fin y al cabo….

 

¿Qué mujer no conoce el poder que tienen un buen par de Stilettos?

 

 “Dale a una mujer los zapatos adecuados y ella conquistará el mundo”

Marilyn Monroe

 

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Un lugar para visitar: Bata, Museo del Calzado. Toronto Canadá.

www.batashoemuseum.ca

 

 

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