¡La tela! origen, mitos, comunicación y diseño del cuerpo.

Descubre la trama que encierra la materia prima que compone la moda y cómo puedes moldear tu cuerpo y tu imagen personal a partir de la tela y sus texturas.

 

“La moda es la última piel de la civilización”

(Pablo Picasso)

 

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La palabra textil proviene del latín textus (tejido), del verbo texere (tejer, trenzar, enlazar).

Así, el verbo texere, nos aporta tejer y tejido en castellano.

Del mismo origen, es la palabra texto, que el Diccionario de la Real Academia Española, define como “enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos”.

Una obra literaria (novela, cuento o poema) también puede llamarse tejido. Es tejido por su autor.

Un texto desarrolla una trama, una historia.

La palabra trama también hace referencia a un conjunto de hilos horizontales, que al cruzarse con los hilos de urdimbre o verticales forman una tela.

Al igual que lo hacemos con un texto, podemos leer los signos que arroja una tela, y añadirles un significado.

Los tejidos se pueden leer. La superficie textil es un poderoso territorio de expresión. Comunica mensajes sobre quién los porta.

El efecto visual que refleja una tela proyecta el estilo personal, gustos, afinidades, edad, lugar de origen, inclinación política de una persona y su comunidad.

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Origen de la tela

El hilo del recuerdo nos transporta hasta nuestro origen.

Desde la primera inhalación, nuestra piel está en contacto con la tela, ya sea una sábana o manta para abrigar a un bebé, los creativos diseños de la ropa infantil hasta los estampados que llevamos cada temporada.

La necesidad de utilizar vestimenta primero se resolvió utilizando pieles de animales, hojas y cortezas de árboles que más tarde se transformaron en técnicas de hilatura y producción de tejidos.

Hace miles de años cuando todavía no se conocía la cerámica y los artesanos antiguos sólo contaban con sus propias manos vieron la luz los primeros hilados con fibras vegetales

Tuvieron grandes habilidades para atar, sujetar, anudar piezas y poder crear además, las primeras construcciones sólidas.

En las civilizaciones como la egipcia y en la antigüedad grecorromana, con una simple tela se construía un vestido envolviendo el cuerpo través de plegados y drapeados como es el ejemplo del chitón y peplos griegos.

Varias culturas diseñaron motivos decorativos que se plasmaron a través de técnicas como la pintura, el teñido, el estampado y el tejido.

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Las primeras tinturas fueron colocadas sobre la superficie corporal antes que en una tela. El tatuaje y la pintura corporal son antiquísimos.

La decoración es innata en el ser humano, especialmente sobre el propio cuerpo.

Embellecerse significaba diferenciarse, afirmar la individualidad y comunicar el grupo social al que se pertenecía.

La tela tenía una función mágica, religiosa y ornamental, cuya finalidad era aumentar la belleza y el encanto de una persona.

Una tela no sólo hace referencia a la materia prima que compone nuestro vestuario, sino que también aparece en otros escenarios como en la decoración de interiores o constituye un símbolo como es la bandera.

Cada sociedad ha tenido una tela que la ha identificado, como ocurrió con el lino egipcio.

La seda fue la tela más mimada de la historia de la moda.

Tal vez por tener un brillo elegante; porque ha vestido a los personajes más importantes de la historia; o por su versatilidad al ser combinable con otras fibras.

El hilo de seda se extrae del capullo de bombix mori, o gusano de seda.

Ya sea de origen vegetal como el lino o el algodón, o de origen animal como la seda y la lana, cada hilo que conforma una tela, teje la trama de la historia de nuestras prendas.

La tela ha sido desde su origen un canal de comunicación no verbal transmitiendo ideas y conceptos, es un territorio para desatar la creatividad y constituye un lazo entre las distintas comunidades.

La ruta de la seda es un ejemplo. Mediante esta red de caminos los pueblos tuvieron la oportunidad de intercambiar bienes y aportes culturales entre Oriente y Occidente.

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Si tela no existiría historia de la moda, no habría vestimenta que fuera testigo de la vida de otras épocas.

En tiempos isabelinos las clases sociales estaban experimentando una movilidad sin precedentes, sin embargo fue un período dominado por una estructura de clases.

Los hombres y mujeres no tenían permitido usar la tela ni los colores que quisieran, sino que el tono y los tejidos de su vestimenta eran dictadas según su posición social.

Las leyes que lo regían eran las llamadas Leyes Suntuarias, decretadas por la reina Isabel en 1574.

En ellas se especificaba qué estilo, materiales, adornos, y colores podían ser usados por cada clase y ocupación.

El objetivo era controlar los gastos del pueblo en cuanto a ropa y regular la importación de telas lujosas pero en realidad servía para mantener el sistema de clases, ya que inmediatamente se identificaba la posición social de una persona por la tela que llevaba o el color en su ropa.

Las sanciones ante el incumplimiento a la ley iban desde multas, pérdida de propiedades y títulos hasta la ejecución misma del infractor.

No sólo los materiales estaban restringidos sino también los tonos, ya que algunos colorantes para teñir las prendas eran muy costosos.

Los colores más comunes eran los tintes naturales como el marrón, gris, azul y verde.

La tela marrón y gris era económica y se asociaba a los pobres.

Los isabelinos que llevaban prendas confeccionadas en terciopelo, brocados, encajes, sedas eran inmediatamente reconocidos como miembros de la nobleza o perteneciente a las clases altas.

La seda púrpura y las pieles de armiño y de marta eran reservadas exclusivamente para la reina, el rey y sus familiares.

El terciopelo carmesí podía llevarlo la más alta nobleza: duques, marqueses y condes.

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Los paños de oro y de plata y los bordados de perlas, las pieles, el satén y el damasco estaban reservados para la nobleza incluyendo vizcondes y barones

Los colores más usados por los nobles eran el carmesí, blanco, negro, oro, en telas muy adornadas.

Los únicos que no pertenecían a la nobleza y tenían permitido el uso de una tela de este nivel de lujo eran las personas que servían a la reina o a los nobles.

Llevaban prendas azules principalmente y el verde era permitido para todas las clases sociales.

La gente de las clases bajas vestía ropa de lana, lino y piel de oveja.

La clase media trabajadora, los mercaderes y comerciantes usaban los mismos trajes que la nobleza pero en lana, lino y pana, con menos adornos.

Las únicas excepciones a las leyes suntuarias eran las del vestuario para el teatro.

Los actores podían usar en sus representaciones los trajes isabelinos sin ninguna restricción.

La escenografía era simple, mientras que el vestuario era el que focalizaba la atención de los espectadores sobre todo en la caracterización de las tragedias, donde los trajes eran esplendorosos.

Los actores utilizaban el vestuario como recurso para guiar a los espectadores en la comprensión del desarrollo de la obra.

Lucían trajes que permitían la identificación fácil del personaje como perteneciente a una determinada clase social, profesión o grupo familiar por el color de su vestimenta o por llevar una tela en particular.

Los trajes teatrales eran decorados con lazos, bordados, pasamanería, galones, incrustaciones de perlas y lentejuelas.

Las plumas y las joyas eran adornos normales en el vestuario teatral.

Los hombres llevaban siempre sombrero en las escenas de interiores.

Dado que el público estaba familiarizado con el significado de las prendas, tejidos y colores que exhibían los actores, los roles de los personajes resultaban muy evidentes.

Un espectador sabía quién era cada personaje antes de que hablara.

Cuando un actor aparecía en el escenario vestido de marrón, verde o gris, en lino o lana, el público sabía que el personaje era de clase baja o trabajadora mientras que cuando alguien aparecía vestido de blanco, índigo, dorado, en seda, brocato o terciopelo sabían que se trataba de nobles.

El terciopelo carmesí se vinculaba con la Iglesia, el rojo era el color del coraje, el negro simbolizaba el poder y la autoridad y el púrpura estaba reservado sólo para los reyes.

Tal era la comprensión del simbolismo de la tela y los colores de las prendas de vestir, que los dramaturgos de la época los utilizaban como recurso visual para acentuar el prestigio de los personajes de sus obras teatrales.

La tela es el medio a través del cual la vestimenta se materializa y un diseño ya sea urbano o teatral se puede hacer realidad.

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Tejiendo Mitos

La tela, además de otorgar protección contra la intemperie y ocultar la desnudez contiene también un aspecto simbólico y ritual.

En el origen de las culturas puede observarse que el tejido tiene un rol protagónico.

En algunas ocasiones fue asociado a alguna divinidad añadiendo poderes sobrenaturales a ciertas figuras femeninas que llevaban a cabo la acción de tejer.

Para los griegos, las tres Parcas eran Cloto (la hilandera), Laquesis (la que dispone el destino) y Átropos (la inexorable), que corta el hilo de la vida.

Las Parcas eran quienes hilaban, tejían y cortaban la vida humana convirtiendo la actividad de confeccionar tejidos en un símbolo de poder.

Siguiendo con los símbolos de las culturas antiguas, en la mitología griega, Aracné muestra esta conexión entre la tela y las divinidades.

Aracné significa araña y aludía a una excelente tejedora.

Ella alardeaba de superar en habilidades a Atenea (la diosa de la sabiduría, la guerra y el tejido).

Ambas deberían demostrar sus capacidades a la hora de tejer.

Mientras Atenea tejía la escena de su victoria sobre Poseidón, la creación de Aracné exhibía episodios sobre la infidelidad de los dioses.

Atenea ante esta osadía destruyó con su lanza el telar de Aracné.

La diosa la transformó en una araña y como castigo la condenó a tejer eternamente.

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En otro mito aparece la figura de Penélope, una mujer admirada en las obras de Homero por su rol de esposa fiel.

En la Odisea, Penélope permanece leal a Ulises a pesar de los veinte años de separación.

Ella teje y desteje, su tejido nunca se termina y esta tenacidad es recompensada con el feliz reencuentro.

También encontramos el mito de Ariadna.

Esta princesa le entrega un ovillo de hilo a su enamorado, para que encuentre el camino de regreso y pueda escapar del laberinto del Minotauro.

En América, para los mayas, Ixchel era la diosa de los trabajos textiles, del amor, de la gestación, de la luna y la medicina.

Se la representaba como una anciana vaciando un cántaro de agua sobre la tierra, o también tejiendo en un telar amarrado a un árbol.

Para la cultura maya fue la luna quien les enseñó a hilar y a tejer a las mujeres.

Para algunas sociedades el tejido tenía connotaciones mágicas y se convierte en un escudo de protección ante las fuerzas malignas como es el caso del bordado.

Se consideraba que el bordado tenía un poder protector, ubicándose sobre los bordes de las prendas, los cuellos, mangas y dobladillos para impedir el paso de las fuerzas malignas.

También se le atribuyen poderes benéficos apareciendo como amuleto para atraer la fertilidad en las mujeres recién casadas.

Incluso también acompañaba al difunto en su viaje al más allá, siendo parte importante en el atuendo funerario.

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Con inteligencia en la piel

Desde los primeros trenzados y entretejidos hasta la tela actual donde abundan las puntadas de tecnología han transcurrido miles de años de experimentación.

El sector textil, que fue uno de los motores de la Revolución Industrial, está transitando una segunda época de brillo con los llamados “tejidos inteligentes”.

Se están produciendo grandes cambios a nivel de Indumentaria que impactará en nuestra vida cotidiana.

En la actualidad hay tela para todos los gustos: geotextiles utilizados en ingeniería civil para la construcción de carreteras y vías férreas, los cosmetotextiles que ayudan a la piel a prevenir infecciones.

Existen textiles fotocromáticos, textiles que conducen la electricidad; tejidos luminiscentes; telas térmicas, textiles antimicrobianos, tela con protección ante la radiación ultravioleta; y textiles inteligentes, que permitan construir prendas que responden a las necesidades del cuerpo según el entorno.

Una tela también puede modificar ópticamente nuestra silueta: podemos proyectar altura y elegancia o, por el contrario, agregar volumen a nuestra figura corporal.

La silueta se puede agrandar, disminuir, ensanchar, alargar, acortar a través de una tela.

Podemos decorar nuestra ropa de flores, cuadros, lunares, rayas.

Gracias a los textiles podemos rediseñar visualmente nuestro cuerpo.

La tela viste, abriga, insinúa, oculta, diseña la moda, teje la trama de la historia.

Acompaña todas las edades del ser humano a través de todos los tiempos.

Consiste en un territorio listo para ser explorado, donde las nuevas tecnologías se unen a las técnicas textiles ancestrales para adaptarse al ritmo de la vida actual sin perder de vista el objetivo que es cubrir las necesidades humanas.

Para cada quién hay una tela y una tonalidad especial, es cuestión de experimentar con los diferentes tejidos y texturas.

En cuestión de telas, aún queda mucho de donde cortar.

¿Cuál esa tela que acaricia tu piel?

 

“La ropa no significa nada hasta que alguien vive en ella”

(Marc Jacobs)

 

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Tela y Comunicación

Textura es la característica, composición y apariencia de un diseño.

En indumentaria hace referencia a los géneros, los tejidos, las fibras, los estampados.

La textura es una especie de segunda piel, nuestro cuerpo la percibe de manera táctil y visual.

La elección de la textura adecuada a nuestra silueta influye en la comunicación de nuestra imagen personal.

Los estampados como las flores grandes, cuadros, lunares, pueden hacernos más voluminosas al igual que las telas pesadas como el terciopelo.

La seda y las telas suaves son más vaporosas, facilitan el movimiento, fluyen alrededor del cuerpo.

Un tejido acorde a nuestra estructura corporal puede ayudarnos a lograr una imagen más esbelta.

Los diseños textiles pueden modificar visualmente nuestra silueta. Ésta se puede alargar, ensanchar, disminuir, acortar.

Las prendas de tonalidad uniforme, lisas, transmiten profesionalismo, autoridad, realzan el rostro, son ideales para la vestimenta profesional.

La tela es la materia prima a partir de la cual se modifica la superficie del cuerpo. El textil lo cubre y lo descubre. Es una segunda piel.

Tacto y percepción suscitan diversas sensaciones.

Los tejidos rediseñan nuestro cuerpo. La superficie textil es un poderoso territorio de expresión que califica y da Identidad a un diseño.

En la moda se cruzan los brillantes con los sintéticos, los rudos y jaspeados, los tejidos artesanales y los artificiales.

El dinamismo de la vida moderna trae texturas y diseños confortables para todas las actividades cotidianas.

Haz clic sobre la siguiente diapositiva, descarga la presentación de Slideshare y descubre qué comunican las texturas y cuáles son las telas que más te favorecen de acuerdo a tu figura.

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En la siguiente infografía encontrarás una guía rápida para cuidar la tela y las texturas de tus prendas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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